El negocio o la casa. Que comprar primero?

Aquí analizamos la situación que enfrenta todo inmigrante a Estados Unidos, entre la posibilidad de adquirir y operar un negocio o, comprar una vivienda para albergar a su familia; que es una realidad que requiere ser estudiada muy cuidadosamente.

Ante todo, hay que tener en cuenta la necesidad real que tenga la persona interesada en inmigrar. No es lo mismo tener la obligación de hacer algo, con respecto a la posibilidad de hacerlo bien y sin mayores consecuencias colaterales.

Decimos, que lo primero debe ser consultar a un abogado especializado en inmigración de Estados Unidos, y pedir recomendaciones acerca del camino a seguir como inversionista para obtener un “estado legal” en Estados Unidos: Lo básico es entender que invertir en una vivienda se considera una INVERSION PASIVA y esto normalmente no es suficiente para que las autoridades de inmigración otorguen una visa de larga duración y con permiso de trabajo. Para obtener una visa de trabajo es necesario hacer una INVERSION ACTIVA, o sea en un negocio, con empleados, proveedores, clientes, etc.

Repito, una visita temprana al abogado de inmigración puede evitarle futuros errores por desconocimiento en esta materia. Hasta aquí, primero se compra el negocio, en caso que necesites la visa con permiso de trabajo.

Financieramente hablando, la lógica indica que el negocio debe generar el capital necesario para la compra posterior de una vivienda. En otras palabras, se debe priorizar la función mercantil, que –a su vez- está vinculada a la visa con permiso de trabajo, pero ¿quién le hace entender esto a una esposa que desea una casa propia y que tiene hijos a los cuales proteger?

Referente a la compra de una vivienda, el asunto es más delicado. Aquí, su socio será su conyugue, con la cual regularmente comparte la vida y duerme todas las noches. El objetivo de esta compra no es capitalizar o independizarse ni obtener una visa, si no, proteger la unidad familiar a través de la seguridad. La posibilidad de fracaso es menor, y se puede predecir que se vivirá más placenteramente una vez realizada la compra, si el conyugue tiene fijación mental con poseer una vivienda.

Pero siempre subsiste un tema de cuidado, la inexperiencia del nuevo inmigrante con respecto al mercado inmobiliario interno en Estados Unidos. Por ello, recomendamos que lo razonable es “alquilar” durante el primer tiempo, concentrarse que el negocio se consolide, mientras se adquiere la experticia necesaria para comprar una vivienda.

Todo este dilema se presenta con frecuencia a quienes se consideran capaces de crecer. Comenzar una nueva vida jamás resulta sencillo, así como tampoco escoger entre la posibilidad de crecer financieramente o comprar un techo en el cual vivir con la familia.

Mi recomendación es sentarse y analizar ambas posibilidades a conciencia. Una decisión de este tipo jamás debe ser tomada unilateralmente, si desea vivir en paz con su pareja. Por supuesto, también debe revisar su propia capacidad financiera, si por ejemplo, usted dispone de $ 2 millones, puede comprar una vivienda por $ 500 mil, invertir otros $ 500 mil en un negocio (que te dejen @ $ 10 mil mensuales) y, todavía tener $ 1 millón de reserva.